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Mira quién habla: identificación de personajes en la Norma UNE 15310

Mira quién habla: identificación de personajes en la Norma UNE 15310

 

La Norma UNE 15310 regula el subtitulado para personas sordas en España, aunque también es utilizada en alguna ocasión dentro de los códigos de buenas prácticas de subtitulado de otros países. Aunque no se trata de una norma de obligado cumplimiento, cabe recordar que la mayoría de los canales de televisión solicitan este tipo de subtitulado y se rigen por esta norma. Si bien, en algunos casos, hemos observado que no se cumplen todas las características de este tipo de subtitulado y de la UNE 15310:2012, cuya característica tal vez más peculiar veremos en este primer post sobre la norma UNE 15310.

 

Antes de nada: ¿qué diferencia a un subtitulado para personas sordas?

Una persona oyente probablemente pueda seguir un subtitulado en el que no se identifique al receptor, ya que podrá identificar qué timbre de voz corresponde a cada personaje, incluso aunque el idioma original de la obra sea un idioma que desconoce completamente. Sin embargo, esto no ocurre con las personas sordas, por lo que es necesario identificar a la persona que está hablando. Esta primera característica del subtitulado para sordos es también lo primero que suele llamar la atención del espectador no habituado, ya que usa diferentes colores para indicar a los personajes principales. Estos son el amarillo, verde, cian y magenta.

 

¿Te has fijado en el logo de Subtextos? Precisamente utiliza los colores que indica la norma UNE para diferenciar a los personajes principales.

 

Pero, ¿es esta la única manera de identificar a los personajes? La respuesta es que no. La norma contempla también el uso de etiquetas, de modo que el emisor se identifique con un nombre entre paréntesis y en mayúsculas. Si habla Andrés, por ejemplo, podremos elaborar un subtítulo de este modo:

  • (ANDRÉS) Me encanta ver pelis con subtítulos.

Incluso, si Andrés es una persona habladora y dice muchas cosas (tiene mucha carga de diálogo), podremos utilizar una etiqueta reducida para no tener que escribir su nombre entero en cada subtítulo (imaginemos que en vez de Andrés, se llamase Ermenegildo). Si es así, podremos reducir su nombre, cosa que tendremos que indicar previamente en algún subtítulo.

  • (ANDRÉS-AN) Me encanta ver pelis con subtítulos.
  • (RAQUEL) A mí me gustan más verlas con palomitas.
  • (AN) Bueno, también.

El tercer modo de identificación del emisor que contempla la norma UNE 15310 es menos específica. No indica específicamente quién está hablando, sino que se limita a darnos la información de que está hablando otra persona distinta. Tomando como ejemplo el diálogo anterior, sería del siguiente modo:

  • Me encanta ver pelis con subtítulos
  • -A mí me gusta más verlas con palomitas.
  • -Bueno, también.

Como vemos, el segundo y el tercer subtítulo indican un cambio de emisor. En el primero habla Andrés (y como es el primero no hay ningún cambio que indicar). En el segundo habla Raquel, por lo que indicamos este cambio con guion, y en el tercero vuelve a hablar Andrés, por lo que ocurre lo mismo.

 

 

En subtitulado, todo lo que no suma, resta. Resta tiempo de lectura para lo que sí hace falta leer, concentración en la obra audiovisual, resulta intrusivo, etc. Por eso, es importante usar las etiquetas solo cuando sea absolutamente necesario (por ejemplo, una llamada telefónica en la que escuchamos la voz de Andrés y los oyentes saben que esa voz es la de Andrés, pero no lo vemos porque quien sale en plano es Raquel), y además, Andrés no tenga un color asignado. Hay que mencionar que tanto las etiquetas como el uso de colores hacen innecesario (y por tanto incorrecto) el uso de guiones. Los guiones los utilizaremos en el resto de los casos. Todo en su justa y correcta medida, claro.

 

Ahora que conocemos las tres formas de identificación de personajes, la pregunta del millón: ¿Cuándo usamos una y otra?

Por orden de prioridad, utilizaremos el código de colores primero, ya que es la forma más inmediata de identificación, y no nos resta espacio de caracteres para escribir el resto del subtítulo, ¡recordemos que el máximo son 37 por línea! No obstante, estamos limitados a cuatro colores (y de poco valdría utilizar 27 colores, ya que no podríamos memorizar a qué personaje corresponde cada cual). Por eso, para el resto de personajes que no tengan un color asignado, utilizaremos etiquetas siempre y cuando no podamos ver que el personaje está hablando (moviendo los labios).

 

Este es el primero de una serie de posts para dar a conocer el campo de la accesibilidad audiovisual y cultural en base a nuestra experiencia. Desde Subtextos estaremos encantados de resolver las dudas que tengáis sobre cómo hacer accesibles vuestras obras audiovisuales y culturales, y ofreceros presupuesto de nuestros servicios sin ningún compromiso. ¡Hasta la próxima!

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